¿Qué vacunas deben recibir las personas mayores?
En la etapa adulta, especialmente a partir de los 60 años, el sistema inmunológico comienza a perder eficacia, aumentando el riesgo de padecer enfermedades infecciosas y sus complicaciones. La vacunación en personas mayores es una herramienta clave para conservar la salud, prevenir hospitalizaciones y mejorar la calidad de vida. Aún así, muchas veces se desconoce qué vacunas son necesarias en esta etapa o se asume erróneamente que ya no son relevantes.
En este artículo de Vacunio.com, te explicaremos de manera clara, imparcial y basada en evidencia científica, cuáles son las vacunas recomendadas para las personas mayores, por qué son importantes, y cómo mantenerse actualizado con la información más confiable disponible.
Importancia de la vacunación en adultos mayores
A medida que envejecemos, el cuerpo experimenta cambios naturales que afectan la respuesta inmunitaria. Esta disminución, conocida como inmunosenescencia, hace que los adultos mayores sean más vulnerables a infecciones como la gripe, el neumococo o el herpes zóster. Además, cuando estas infecciones ocurren en personas de edad avanzada, suelen ser más graves, prolongadas y con mayores riesgos de complicaciones, hospitalización e incluso muerte.
Por eso, las vacunas no solo son importantes en la infancia. En la tercera edad, cumplen un papel fundamental en la prevención de enfermedades evitables que pueden afectar la autonomía, la movilidad y la calidad de vida.
Vacunas recomendadas para personas mayores
A continuación, presentamos las vacunas más comúnmente recomendadas para personas mayores de 60 años, basándonos en las guías de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y asociaciones médicas de América Latina y España.
Vacuna contra la influenza (gripe estacional)
Por qué es importante: La gripe puede parecer una enfermedad leve, pero en adultos mayores puede evolucionar rápidamente a neumonía, descompensación de condiciones crónicas (como la diabetes o la insuficiencia cardíaca) y hospitalización.
Frecuencia: Se recomienda una dosis anual, idealmente antes del comienzo de la temporada de gripe (otoño-invierno).
Eficacia: Aunque la vacuna no siempre previene la infección al 100 %, sí reduce significativamente la gravedad de la enfermedad, las hospitalizaciones y las muertes asociadas.
Vacuna contra el neumococo
Por qué es importante: El Streptococcus pneumoniae, conocido como neumococo, puede causar infecciones graves como neumonía, meningitis y septicemia. En adultos mayores, el riesgo de enfermedad neumocócica invasiva es mucho más alto.
Tipos de vacunas: Existen dos tipos principales: la vacuna conjugada (como la PCV13 o la más reciente PCV20) y la vacuna polisacárida (PPSV23). En muchos países, se recomienda una combinación secuencial para mayor protección.
Frecuencia: Dependerá del historial de vacunación previo y del tipo de vacuna. Puede ser una única dosis o más, con intervalos de varios años.
Vacuna contra el herpes zóster (culebrilla)
Por qué es importante: El herpes zóster es una reactivación del virus varicela-zóster, que permanece latente en el cuerpo tras haber tenido varicela. Esta reactivación puede causar un sarpullido doloroso, y en muchos casos, una complicación llamada neuralgia postherpética, un dolor crónico que puede durar meses o incluso años.
Frecuencia: Se recomienda una serie de dos dosis de la vacuna recombinante (Shingrix®) con un intervalo de 2 a 6 meses entre ambas.
Edad recomendada: A partir de los 50 años, aunque algunos países priorizan su administración a partir de los 60.
Vacuna contra la COVID-19
Por qué es importante: La pandemia de COVID-19 demostró que los adultos mayores son el grupo con mayor riesgo de enfermedad grave, hospitalización y muerte. Aunque la situación ha cambiado, los refuerzos siguen siendo fundamentales para mantener la protección.
Frecuencia: Siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias locales y según el tipo de vacuna disponible. A menudo se recomienda al menos un refuerzo anual para personas mayores, especialmente si tienen enfermedades crónicas.
Actualizaciones: Con la evolución de las variantes del virus, las vacunas se ajustan. Por eso, es clave estar informado sobre las versiones actualizadas recomendadas cada año.
Vacuna contra el tétanos, difteria y tos ferina (Td o Tdap)
Por qué es importante: Aunque estas enfermedades son poco frecuentes, el tétanos sigue siendo potencialmente mortal, y la tos ferina puede ser especialmente peligrosa si se transmite a bebés. La protección de la infancia no es para siempre, y los refuerzos son necesarios.
Frecuencia: Se recomienda un refuerzo cada 10 años. En personas mayores que nunca recibieron la vacuna Tdap, se sugiere una dosis inicial de esta combinación que también incluye la tos ferina.
Otras vacunas a considerar según el caso
Dependiendo del país, la condición médica del paciente o su historial de vacunación, pueden ser necesarias otras vacunas para personas mayores:
Hepatitis B: Recomendable para personas con enfermedades hepáticas crónicas, diabetes o que viven en instituciones. Hoy en día, muchos países están ampliando su aplicación a adultos sin factores de riesgo específicos.
Hepatitis A: Indicada si la persona viaja a zonas endémicas o si tiene enfermedades hepáticas crónicas.
Virus del papiloma humano (VPH): Aunque tradicionalmente se asocia con personas jóvenes, algunos países autorizan su uso en adultos mayores que no fueron vacunados previamente y se encuentran en situaciones de riesgo.
Fiebre amarilla: Especialmente en personas que viajan a zonas de riesgo en América del Sur o África. Se debe considerar cuidadosamente en mayores de 60 años por posibles efectos adversos.
Vacunas recomendadas por país
Cada país tiene sus propias recomendaciones basadas en factores epidemiológicos locales, recursos disponibles y prioridades de salud pública. Por ejemplo, en España, el Ministerio de Sanidad incluye en su calendario de vacunación del adulto la gripe, neumococo, tétanos-difteria y herpes zóster.
En América Latina, muchos países están ampliando su cobertura para adultos mayores, aunque la disponibilidad de algunas vacunas como la del herpes zóster puede ser limitada en el sistema público.
Desde Vacunio, recomendamos consultar regularmente las guías oficiales de tu país o región, como los calendarios de vacunación disponibles en los sitios web de los ministerios de salud. También puedes revisar las recomendaciones globales de organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS): https://www.who.int/es
¿Cómo saber si tengo todas mis vacunas al día?
Una pregunta frecuente, y muy válida. Muchas personas mayores no recuerdan qué vacunas recibieron en su infancia o en años anteriores. Aquí algunos pasos para organizar tu historial de vacunación:
– Revisa cualquier carné antiguo o documento médico.
– Consulta con tu médico de cabecera o centro de salud. Incluso sin registros, en algunos casos se pueden aplicar vacunas de forma segura.
– Si viajas al extranjero o tienes una condición médica crónica, pide una evaluación de tu estatus vacunal.
– Aprovecha las campañas de vacunación del adulto mayor que realizan muchas ciudades o centros de salud.
Vacunas y enfermedades crónicas
Una de las excusas más comunes para no vacunarse en la vejez es tener problemas de salud como diabetes, hipertensión o enfermedad renal. Sin embargo, estas condiciones no son contraindicaciones, sino más bien razones adicionales para vacunarse.
Tener una enfermedad crónica puede aumentar la gravedad de infecciones comunes. Por ejemplo, una persona con diabetes tiene más riesgo de complicaciones por gripe o neumonía. Por eso, los organismos de salud recomiendan activamente las vacunas en estos grupos.
¿Existen riesgos o efectos secundarios?
Como cualquier intervención médica, las vacunas pueden tener efectos secundarios. En general, estos son leves y transitorios, como dolor en el brazo, fiebre baja o cansancio. Las reacciones graves son extremadamente raras y los beneficios superan ampliamente los riesgos.
Es fundamental recibir las vacunas en centros de salud autorizados y bajo supervisión médica, sobre todo si tienes alergias graves o antecedentes de reacciones adversas.
Cómo mantenerse informado de forma confiable
En un mundo con exceso de información (y desinformación), puede ser difícil saber en qué fuentes confiar. Desde Vacunio te recomendamos:
– Consulta fuentes oficiales como la OMS, los ministerios de salud y asociaciones médicas reconocidas.
– Evita cadenas de texto, audios o publicaciones en redes sociales sin respaldo científico.
– Pregunta directamente a tu médico o personal de salud capacitado.
– Suscríbete al boletín informativo de Vacunio para recibir actualizaciones claras, imparciales y revisadas por profesionales de la salud.
Conclusión: Vacunarse es invertir en bienestar
La vacunación no es solo cosa de niños. Es una herramienta poderosa de prevención en todas las etapas de la vida. Para las personas mayores, representa un escudo ante enfermedades que podrían tener consecuencias graves, afectar su independencia o traer complicaciones innecesarias.
Al mantener tus vacunas al día, no solo te proteges a ti mismo, sino también a quienes te rodean, incluyendo a otras personas vulnerables como bebés, personas inmunosuprimidas y adultos mayores con condiciones delicadas.
Invitamos a todas las personas mayores, y a sus familias, a conversar sobre este tema, a informarse con responsabilidad y a tomar decisiones basadas en evidencia. Compartir esta información puede marcar una diferencia concreta en la vida de alguien cercano.
Sobre Vacunio.com
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Artículo escrito por Juan Pablo Salazar Arias, Médico, MSc.




